Ave César Cuando el poeta romano Juvenal acuñó la afamada frase “Panem et circenses” –Pan y Circo- nunca imaginó que esta misma trascendería hasta los tiempos de los periódicos, de las revistas, de la radio, la televisión y las redes sociales y mucho menos que, muy por encima de su burlona intención, su término se convertiría en el común definidor de los quehaceres propios de políticos y gobernantes. Ciertamente en la actualidad ya no resulta funcional repartir de manera gratuita pedazos de pan y entradas al circo porque la modernidad obliga a quienes nos gobiernan a tomar medidas distractoras de mayor envergadura y mayores alcances, es por eso que inteligentemente echan mano del único recurso efectivamente funcional hasta el momento descubierto, el reconocido y vitoreado vox-pópuli, entonces, como las playas artificiales, las pistas de hielo, las grandes exposiciones gratuitas, las novedosas inauguraciones de vialidades y hospitales, los festejos que enardecen nuestra identidad nacional, los partidos de futbol y las constantes balaceras callejeras solo surten efectos de manera pasajera, se vuelve imperativo comenzar a engrandecer aquellos sucesos que de una manera u otra, nos despierten un sentido de opinión y pertenencia a equis, ye o zeta sector social. Y es entonces que los medios de comunicación más poderosos, en contubernio con los fajos de billetes que algunos cuantos interesados en mantenernos hipnotizados les proporcionan, comienzan a hacer leña de un sinfín de árboles caídos tales como niñas extraviadas que aparecen muertas debajo de la cama –sin hablar de las muertas de Juárez obviamente-, personajes políticos abducidos por seres extra-mexiquenses –sin mencionar a los miles de fenecidos por intereses políticos del más alto nivel-, hijas de cantantes en estado etílico que atropellan personas en la calle y un sinfín de eventos cuasi irrelevantes más, dejando convenientemente de lado aquellas cosas que en verdad podrían atraer el interés de más de uno. Tal es el caso de lo sucedido durante los festejos del centenario del natalicio del ex presidente mexicano Don Adolfo López Mateos donde su hija, Ave López Mateos de Zolla en palabras más, palabras menos aseguró que la mejor manera de homenajear a su padre sería que los gobernantes actuales cayeran en la sabia cuenta de que los logros conseguidos por el ex presidente resultaban obsoletos y disfuncionales en la actualidad, que aún cuando la educación si es responsabilidad del estado, la formación de futuras generaciones era responsabilidad propia de los padres de familia, mismos que en la actualidad se ven impedidos en esta finalidad por estar persiguiendo sueldos deplorables, que la pobreza actual no permite que los padres convivan de manera efectiva con sus hijos y que esta era una de las principales razones de que nuestra sociedad se encuentre en un decaimiento constante, también se lanzó a la yugular de las diputaciones plurinominales asegurando que su padre las había creado para que los partidos de oposición al PRI –mismo que abarrotaba la totalidad de curules- tuvieran representación dentro de la cámara y que de igual forma, actualmente resultaban inservibles. Ave López Mateos de Zolla terminó su discurso pidiendo directamente a Peña Nieto y a quienes la escuchaban que mejor se pusieran a trabajar y que dejaran de ampararse en las políticas de desarrollo social que su padre había creado, que mejor apelaran a su propia inventiva e inteligencia para crear sus propios planes de trabajo por el bienestar de México. ¿Y porqué los medios no hacen de esto un vodevil como es su costumbre, porque declaraciones de semejante certeza y magnitud no encuentran eco popular, acaso temen que la visión política de una mujer mayor consiga repercusión en la opinión de quienes vivimos seducidos por las acostumbradas y numerosas mentiras que condescendientemente nos filtran día con día? Para mi que el miedo aunque no anda en burro, ya logró entrar al corral ¿o no? Antonio Andrade www.antonioandrade.com.mx |